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La Orquesta Sinfónica: orígenes y desarrollo

Orígenes

Actualmente la palabra “Orquesta” se refiere a un conjunto musical el cual está constituido por un cierto número de intérpretes qué varía considerablemente dependiendo de la obra que se vaya a interpretar y de las especificaciones que proporciona el compositor.

La palabra Orquesta proviene del vocablo griego que significa “lugar para danzar”. Esto se remonta en Grecia cerca del siglo V a.C., cuando las obras de teatro se presentaban en los llamados Anfiteatros y “Orquesta” era el nombre del espacio o área principal situada enfrente donde hacían su aparición tanto los coros que cantaban y bailaban, así como los instrumentistas.

Ya a principios del siglo XVII, aparecieron en Italia las representaciones de las primeras óperas, donde la idea central fue la de recrear el Antiguo Teatro Griego y por tal motivo se siguió designando con el mismo nombre de “Orquesta” al sitio existente entre la escena y el público. Muy pronto el significado orquesta también pasó a referirse a los músicos.

Desarrollo

El desarrollo de la orquesta sinfónica comenzó a finales del siglo XVI y a principios del siglo XVII, cuando los compositores dejaron de limitarse en componer solo música coral y se enfocaron en la elaboración de música exclusivamente para grupos instrumentales.

Uno de ellos fue Claudio Monteverdi (considerado como el padre de la Ópera), compositor italiano del periodo Barroco quien dio un giro significativo al uso de los instrumentos de aquella época (laúdes, cornetas y trompetas), no solo por ser el primero que estableció en una composición qué instrumentos se precisarían para interpretarla, sino también por el vasto conocimiento y manejo correcto que poseía sobre las características de los mismos instrumentos, teniendo como resultado un mejor y mayor control en el uso los “Afectos” (fenómeno que marcó y caracterizó significativamente al arte en este periodo de la historia).

Más tarde, compositores como Lully (finales del siglo XVII) y Rameau (principios del XVIII) propiciaron una evolución significativa a la forma de componer, tomando en cuenta desde el tratamiento y uso de los instrumentos, hasta el fortalecimiento de la cuerda y preparación para el enriquecimiento colorista, respectivamente.

No obstante, es entre la época de J. S. Bach y Händel (principios del siglo XVIII), y de W. A. MozartyHaydn (finales del siglo XVIII), que las cortes y teatros de ópera de Europa tuvieron sus propias orquestas las cuales estaban conformadas por pares de flautas, oboes, clarinetes, fagots, trompas (cornos), trompetas, timbales, así como un número significativo de violines, violas, violoncellos y contrabajos.

En esa época también se concibieron grandes mejoras y avances en la técnica sobre la ejecución instrumental, esto debido a los perfeccionamientos en la fabricación de los instrumentos (en especial en la familia de alientos), teniendo como consecuencia un mayor uso de los mismos y por tanto mejores combinaciones entre los instrumentos.

Cabe hacer mención que el clarinete fue el último de los instrumentos que se integró a la familia de alientos madera, ya que este fue inventado y no derivado de una transformación a lo largo del tiempo. Sin duda alguna dichas orquestas “típicas” sirvieron de ayuda para marcar claramente el camino de lo que es hoy la orquesta moderna.

Para el siglo XIX, compositores como Héctor Berlioz, Franz Liszt, Richard Wagner y Richard Strauss empezaron a usar nuevos e imaginativos recursos compositivos, obteniendo como resultado obras verdaderamente innovadores. De igual manera se mejoraron nuevamente algunos instrumentos musicales existentes y se crearon otros nuevos a fin de extender los elementos para el desarrollo de la composición orquestal, obteniendo que algunos autores de esa época aprovecharan dichos recursos y herramientas para componer obras con mayor exigencia.

Un ejemplo de dicha tendencia la vemos plasmada en la “Sinfonía de los Mil” (8va. Sinfonía) del compositor austríaco Gustav Mahler, la cual está compuesta para 4 flautas, 2 pícolos, 4 oboes, 1 corno inglés, 1 clarinete (Eb), 3 clarinetes (Bb, A), 1 clarinete bajo, 4 fagot, 1 contrafagot, 8 trompas (corno francés), 4 trompetas,  4 trombones, 1 tuba, 3 timbales, 1 triángulo, 3 címbalos, 1 caja, 1 tam-tam, campanas, glockenspiel, celesta, piano, armonio, órgano; 2 arpas, 1 cuerpo de mandolinas, violines 1ros y 2dos, violas, violoncellos y contrabajos. En sala 4 trompetas y 3 trombones y como solistas 3 sopranos, 2 altos, 1 tenor, 1 barítono, 1 bajo. Adicional a todo lo anterior, 1 coro de voces blancas y 2 coros de voces mixtas. Sin duda alguna, estas exigencias trajeron consigo detalles logísticos y administrativos, mismos que actualmente se mantienen.

Ya hacia finales del siglo XIX y principios del siglo XX los compositores se inclinaron por hacer uso de los instrumentos de forma más moderada, esto debido a razones artísticas pero sobre todo por cuestiones económicas, mientras que Schönberg, Stravinsky y Bela Bartok prestaron especial atención a la investigación y profundización de la esencia del timbre, amplificando los matices y recursos tradicionales.

Actualmente diversos autores contemporáneos han elaborado obras basadas en exigencias musicales y no en la disposición que les puede ofrecer una orquesta sinfónica común, otros están abordando la tendencia minimalista y otros tantos están explorando nuevas texturas y colores mediante las técnicas extendidas.

Sin duda alguna con estas tendencias y nuevas propuestas el fenómeno Orquesta Sinfónica seguirá evolucionando y esperemos que dichas futuras aportaciones sean para bien.

BIBLIOGRAFÍA
• 
BENNETT, Roy: Los instrumentos de la orquesta. Madrid. AKAL, 2006.
• BURKHOLDER, J. Peter; Grount, D. J.; Palisca, C. V.: Historia de la música occidental (History of Western Music) Traducción de Gabriel Menéndez. Madrid: Alianza Música, 2008.
• COLLINS, Stephen: Música clásica (Teach Yourself Classical Music) Traducción de Enrique Mercado. México: Diana, 2005.
• DIAGRAM GROUP: ¿Cómo conocer los instrumentos de orquesta? (The Scribner Guide to Orchestral Instruments) Traducción de Mercedes Baker. Madrid: EDAF, 2008.
• LOZANO, Fernando: La mano izquierda. México, Porrúa, 2007.
• RIZZATTI, Raffaello. La Ópera: el espectáculo más caro del mundo. Barcelona, Ediciones G.P, 1962.

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